Introducción a los DSS
Las sucesivas
reflexiones han ido conectando el proceso salud-enfermedad desde lo personal a
lo comunitario con el paso del tiempo. El informe Lalonde pone de manifiesto el
enfoque multicausal del proceso salud-enfermedad a través de la interrelación
compleja de cuatro grandes determinantes de la biología humana, el medio
ambiente, los estilos de vida y el sistema de atención sanitaria.
Hoy sabemos
que el estado de salud de una población está determinado por una serie de
elementos (determinantes) que actúan de manera interactiva. Estos factores
pueden clasificarse en: a) organización general de un país, política, sociedad,
servicios, equidad, justicia, paz, familia, protección social, etc.; b)
determinantes demográficos, edad media, distribución de los grupos de edad; c)
determinantes biológicos, genéticos; d) determinantes medio ambientales, agua y
su calidad, aire, entorno químico y tóxico, energético; e) prosperidad, renta,
reparto de la riqueza; f) cohesión social, categorías sociales, desigualdades
sociales, relaciones familiares y sociales, etc.; g) sistema educativo, acceso,
características; h) valores, nivel de formación y de información, acceso; i)
sistema de atención sanitaria, cobertura, calidad, alcance de los mismos,
efectos sobre la población, etc.
La justicia
social afecta al modo en que vive la gente, a la probabilidad de enfermar y al
riesgo de morir de forma prematura. Las desigualdades y la inequidad sanitaria
son el resultado de la situación en que la población crece, vive, trabaja y
envejece, y del tipo de sistemas que se utilizan para combatir la enfermedad. A
su vez, las condiciones en que la gente vive y muere están determinadas por
fuerzas políticas, sociales y económicas. Es esencial que los gobiernos, la
sociedad civil, la OMS y otras organizaciones internacionales se unan para
adoptar medidas encaminadas a mejorar la vida de los ciudadanos del mundo.
De la misma
manera, es importante crear conciencia en la desigualdad que hay conforme al
género, siendo los determinantes más importantes que afectan la salud de las
mujeres los psicosociales y socioeconómicos. Cabe recalcar que, aunque las
mujeres viven más, su estado de salud es peor y presentan más comorbilidades
que los hombres. Tal y como señala Gómez (Gómez 2002:455), “la equidad de
género en el ámbito de la salud debe entenderse, entonces, como la eliminación
de aquellas disparidades innecesarias, evitables e injustas entre mujeres y
hombres que se asocian con desventajas sistemáticas en el contexto
socioeconómico.”
Creada por la
OMS en 2005 para tal fin, la Comisión sobre determinantes sociales de la salud,
es un órgano de colaboración internacional integrado por instancias normativas,
investigadores y miembros de la sociedad civil; centra su labor en países con
todo tipo de niveles de ingresos y desarrollo, tiene una visión global de los
determinantes sociales de la salud. Los determinantes estructurales y las
condiciones de vida en su conjunto constituyen los determinantes sociales de la
salud, que son la causa de la mayor parte de las desigualdades sanitarias entre
los países y dentro de cada país. La comunidad internacional puede corregir esa
situación, pero para ello debe actuar con carácter urgente y de forma sostenida
a nivel internacional, nacional y local.
De manera
general, los tres principios de acción que se deben seguir para buscar corregir
tal desigualdad y conseguir la justicia social son:
1.
Mejorar las condiciones de vida, es decir, las
circunstancias en que la población nace, crece, vive, trabaja y envejece.
2.
Luchar contra la distribución desigual del
poder, el dinero y los recursos, esto es, los factores estructurales de los que
dependen las condiciones de vida, a nivel mundial, nacional y local.
3.
Medir la magnitud del problema, evaluar las
intervenciones, ampliar la base de conocimientos, dotarse de personal
capacitado en materia de determinantes sociales de la salud y sensibilizar a la
opinión pública a ese respecto.
Reflexión:
Es muy cierto
que los determinantes que afectan la salud de los individuos son muchos y se
necesita demasiado, más aún en nuestro país y medios locales, donde aún impera
la pobreza extrema, violencia, faltar de oportunidades escolares y laborales,
entre otras, que a su vez permitan elevar el nivel de la calidad de vida de un
individuo. A juicio personal, el servicio social en comunidad nos enseña la
cruda realidad de la importancia y persistencia de estos determinantes; en mi
servicio social me tocó ver algunas veces en que las señoras no acudían a su
control prenatal porque los esposos no se los permitían (y no se diga de los
métodos de planificación familiar), por lo que era motivo de familiares numerosas
y con calidad de vida generalmente baja. Otro ejemplo podría ser la
inaccesibilidad a servicios básicos como agua potable, deficiencias en el
saneamiento, etc. Pero no todo es culpa de las políticas gubernamentales sino
de la misma idiosincrasia del mexicano, que muchas veces es conformista con lo
que tiene, muchas veces me tocó preguntarles a los jóvenes a qué aspiraban
después de terminar la preparatoria y muchos no querían más que terminar la
educación a pesar de las oportunidades para continuar que sus padres les
ofrecían para enrolarse como padres de familia y trabajar en los aserraderos.
Falta mucho por hacer, nos queda una gran tarea que esperemos se cumpla para
beneplácito de la sociedad misma.
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