Clase social y salud: ¿cómo se perpetúa la desigualdad?
La clase social es uno de los más poderosos determinantes de la salud, ya que determina en distinta medida las condiciones y estados de salud de la población; se ha señalado en diversas ocasiones que las personas de las clases sociales más bajas enferman más, viven menos años y, de estos, más años con incapacidad que las personas de clases sociales altas. También las tasas de morbilidad y mortalidad son mayores para quienes tienen las posiciones laborales más bajas o están desempleados.
Esto es así porque la clase
social implica diferentes exposiciones en la mayoría de ámbitos de nuestra vida
como son el trabajo, el ambiente urbano, el familiar, etc. Las personas en los
estratos socioeconómicos más bajos tienen menor acceso a servicios sanitarios y
suelen ser de menor calidad en la atención, viven en ambientes más
desfavorables para la salud, trabajan en condiciones más precarias y suelen
tener menos oportunidades de seguir conductas de salud saludables.
Mejorar las condiciones que
predisponen a las clases sociales menos favorecidas a perpetuar esta cadena,
logará que las inequidades y desigualdad en salud sean cada vez más estrechas
y, de esta manera, tengamos justicia social.
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