El sistema de salud como determinante social de la salud

Un sistema de salud es la suma de todas las organizaciones, instituciones y recursos cuyo objetivo principal consiste en mejorar la salud. Un sistema de salud necesita personal, financiación, información, suministros, transportes y comunicaciones, así como una orientación y una dirección generales. Además, tiene que proporcionar buenos tratamientos y servicios que respondan a las necesidades de la población y sean justos desde el punto de vista financiero.

 

Un buen sistema de salud mejora la vida cotidiana de las personas de forma tangible, ya que puede medirse mediante indicadores tan importantes como mortalidad materna, mortalidad infantil, índice de derechohabiencia, entre otros, que indican la calidad de la atención y acceso a los servicios de salud, asimismo facilitar su vigilancia en búsqueda de políticas que originen mejora en la prestación del servicio.

 

El fortalecimiento de los sistemas de salud y el aumento de su equidad son estrategias fundamentales para luchar contra la pobreza y fomentar el desarrollo, siendo esto responsabilidad del gobierno, con una adecuada rectoría de cada nivel de atención para su operación y vigilancia

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Los sistemas de salud de los países pobres no son los únicos que tienen problemas. Algunos países ricos tienen grandes sectores de la población que carecen de acceso al sistema de salud debido a que los mecanismos de protección social son injustos. Otros están luchando contra el aumento de los costos debido a la utilización ineficiente de los recursos.

Es por esto que un sistema de salud adecuado a cada población, con énfasis en la igualdad de acceso para todas las personas, independientemente de su sexo, género, condición laboral, creencias, debe ser imprescindible para la búsqueda de la igualdad en salud. 

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