El territorio como determinante social de la salud

El territorio es concebido como espacio contenedor de riesgos naturales y área políticamente delimitada bajo la administración del Estado; es una variable de delimitación geográfica-ambiental, que se presume independiente de procesos sociales de orden político y económico más amplio. Es el escenario fundamental donde transcurre la vida; en él se expresa la condición de existencia material de las sociedades, establecida por los procesos productivos y reproductivos que se dan en su interior y consecuentemente es producción de distintos fenómenos sociales que configuran el bienestar y malestar de las poblaciones que los habitan.

De esta manera la salud se desarrolla como proceso enlazado entre las dimensiones espaciales de lo general, lo particular y lo singular. En el marco de los modos de vivir grupales (tanto en las condiciones ambientales, sociales, económicos) y los estilos de vida individuales que aquellos hacen posibles, se forjan formas de vivir, elementos y tendencias malsanas, así como procesos saludables y protectores.

En este sentido, entender y abordar el concepto de territorio como determinante social de la salud es fundamental para comprender las desigualdades en los procesos de salud-enfermedad y muerte, es decir, las diferencias en las formas de enfermar y morir, en las formas de sufrir y en las posibilidades de bienestar, así como de las maneras en que se viven prácticas culturales que pueden interferir en los procesos de salud.

El uso del territorio como unidad de análisis en estudios sobre las determinantes sociales de la salud, permite vincular el espacio geográfico con bases de datos alfanuméricas estadísticas, a fin de dilucidar contextos de desigualdad o inequidad en materia de salud. Este asunto de primordial importancia para la epidemiología, la salud pública y las ciencias sociales, requiere de la articulación de conceptos, el conocimiento de herramientas de análisis y el entendimiento de las cualidades geométricas y alfanuméricas del territorio como unidad de análisis.

Por tanto, concebir el territorio no sólo como un área geográfica y entender las condiciones y procesos que se viven dentro del mismo, conlleva a analizar situaciones de salud, crear diagnósticos más adecuados e intervenciones en salud que mejoren el acceso, cobertura, calidad de la atención y seguimiento de las problemáticas de salud que aquejen a cada población en aras del alcance de su máximo estado de salud.

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